El proyecto promovió la participación activa de vecinos, estudiantes y artistas en la revitalización de los barrios San Pablo, San Miguel, Las Tenerías y La Magdalena. Además, el uso de herramientas digitales como la realidad aumentada permitió ampliar el alcance de la propuesta, ofreciendo una experiencia inmersiva accesible a un público más amplio. La combinación de arte urbano y tecnología no solo embelleció el espacio público, sino que también incentivó la reflexión sobre la memoria colectiva y el valor del patrimonio cultural.